Saturday, July 5, 2014

La poesía perdida

A veces me gusta sentarme afuera, a veces fumo y casi siempre se me antoja un poema, un Oliverio Girondo, un Cortázar corto, uno de ese maestro potosino cuyas palabras juntas no tienen ningún sentido pero que ensanchan o constriñen mi alma al final. 
Una ciencia ficción para quienes no la disfrutamos, una fantasía para los crecidos, una poesía que haga el amor con mi cigarro, que me baile en los dedos, que célere mi aorta y minimice el duodeno. Donde hay un poema diferente para cada tarde, para cada mesa y polvo, para la filosofía, para lo solos que estamos los desamparados, los confundidos, los decepcionados del exilio y lo que nos hemos ya muerto de hastío, esos hombres como yo que vamos de pupila fija enmarañados al vacío, llenos de engaño por la belleza falaz de la rutina, caídos y destartalados nosotros que necesitamos tanto de un poema,dónde se esconden los maestros petulantes de la rima, de la desentonación metaforizada de todas mis Lús, las Afroditad, las fuentes de San Francisco y los parques atestados de gritos de niños llenos de mocos. Dónde está, la palabra que vendrá a salvarnos. Un verso sin corregir que se haya olvidado de la U en un qué apasionado, una métrica que ande atropellando todas las normas. 
Quién vendrá anónimos a saquearnos la soledad, el aburrimiento, dónde están los otros que a las siente de la tarde salen a fumar y buscan con los dedos una poesía.

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