Una de las muchísimas cosas que me sacan de quicio al grado de sufrir ataques de presión alta y casi un aneurisma provocado por la rabia son los conductores que están en una esquina esperando dar vuelta, me ven venir a media o alta velocidad y no solo creen que ese es el mejor momento para meterse en mi carril sino que no igualan la velocidad, van a varios kilómetros por hora menos que yo, y no aceleran se quedan ahí jodiéndote la vida, robándote dos minutos. Dos minutos por cuya falta me perderé de conocer al amor de mi vida, de tener al hijo genio que salvará al mundo, el mundo se va a la mierda gracias a este pedazo de mierda que se cruzó en mi caminopara robarme dos minutos de vida. Esta mañana me ocurrió y eso. Traté de rebasarlo y aceleré luego me enseña los dedos, cuatro y cindo, dándome lecciones de límites de velocidad.
Un pobre anciano, ni siquiera era mujer. Ya que se me bajó el coraje me preguntó por qué a tanta gente le gusta educar a los demás, meterse en sus vidas, como si ser groseros les diera cierto placer, esto ocurre principalmente en gente casi de la tercera edad, siento pena por ellos pero, la causa? Esta sociedad nuestra que cada vez pierde más los valores y los sentimientos, cada vez más llena de gente es la causa del desorden, el caos, la guerra. Mientras más gente hay en el mundo más difícil es tener lugares especiales para todos, cada uno es una persona y quiere ser tomado en cuenta, la indiferencia es el peor veneno de esta sociedad, para aliviarse de ella cada uno empieza con ser un poquito egoista y luego más y cuando alguien se cruza en su camino lo obliga a ser más egoísta para protegerse de ser "eliminado", el resultado son millones de humanos viviendo en una burbuja singular cuya interacción se limita a lo que sea necesario para evitar tener interacción: empujar, maldecir, ignorar, etc.
En el grupo de ex estudiantes de filosofía del que soy parte, una de los miembros me decepcionó (justo cuando empezaba a pensar que tal vez tenía un poco de cerebro), publica una foto donde se muestran alineados un pez, un gorila, una vaca y un elefante, frente a ellos un maestro que dice: "Ahora vamos a evaluarlos, suban todos al árbol", ella decía que ese era el sistema educativo mexicano, agregó además que todos somos genios y que solo había que hacer la prueba correcta. Esa foto, además, la vi antes en un post refiriéndose a Estados Unidos donde el caso de carencia de valores es peor que en ninguna otra parte donde yo haya estado. Bueno, esta "filósofa" es una pendeja, cómo es posible que alguien que se supone está entrenado para pensar críticamente venga a salir con su falacia abda populum a apelar a mi corazón para que piense que todos los hombres somos iguales.
Hablo de esto porque es la misma enfermedad del conductor pero la "filósofa" tratando de proponer la solución expone el veneno. El problema es hacer creer a la población que todos somos especiales por el hecho de nacer, los estándares, el esfuerzo se va al carajo, la evolución misma! Nada más para no lastimar los sentimientos de gente que carece de talento y disciplina, entonces se crea una sed, una imperiosa necesidad de ser reconocido, "-Soy especial, háganme caso!-"cosa que no ocurre en su pequeño núcleo familiar porque, obviamente, es necesario presentar una causa para obtener un efecto, siendo un fracaso en esa esfera y seguramente en la profesional también, sale a la calle a buscar mi reconocimiento dándome clases de educación vial. No, no todos somos genios, ni especiales, es más, el 98% de la población del mundo puede morirse sin que eso afecte un ápice el ciclo de la humanidad, yo incuído. Pudiéramos perfeccionar el cuadro si, siendo todos genios (que además tuvo el cinismo la pendeja de atribuir la frase a Einstein), cada uno va a tener su propia escala comparativa pudiera ser válido (pero no es, porque hacer eso echa para abajo su cliché de que todos somos iguales) pero si para demostrar que todos somos súper inteligentes los estándares generales se van a ir a cero para que los retrasados, los imbéciles, los malogrados y los guebones los alcancen, ahí tenemos lo merecido: Una sociedad que no produce más resultado que su constante hambre por reconocimiento sin mérito, ancianos dando clases de educación vial, niños idiotas que nunca se superaron porque les dan diplomas todas las semanas y genios reales que se han quedado en la sombra de la estampida humana.
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